LOTERIA


No estamos destinados, en serio no hay un amor de tu vida.

Con eso voy a comenzar a contar mi historia de amor favorita, pero primero bajemos con el tema de que estamos destinados a encontrar un alma gemela que está ahí afuera esperando por nosotros en algún café y va a ser perfecto para toda la vida, no va a pasar, o si? 

Fue así, los dos nos miramos, los dos lo supimos, ella sonrió (siempre sonríen no?) y yo dije la puta madre, fácil? no, pero no te iba a dejar pasar. No es fácil porque  hoy ella no me habla, pero no por eso tiene que ser triste, ademas me lo merezco porque soy un idiota, ademas hoy tenemos casi dos meses que no nos vemos, pero no la voy a hacer triste, este cuento no.

Sonreímos los dos muy pícaros, ya sabíamos que iba a pasar, como cuando sabes que te va a cambiar la vida, ese olor previo a la lluvia? así justamente. Le pregunté cómo estaba, ella me respondió que bien, traía puesto un sweater salmón y una sonrisa hermosa, no me la olvido nunca. Yo sabía quién era ella y ella sabía quién era yo, capaz conocíamos cosas del otro que por ahí ni queríamos saber, pero nunca nos habiamos visto, hasta ese dia.

Así fue como los dos decidimos cambiarnos la vida, con mucho miedo, que lo fue calmando el amor, pero con la determinación que solo existía un mundo cuando los dos estábamos juntos, y la verdad, importa algo más cuando dos almas conectan? dos almas que en realidad son una sola que jugaba a estar separada, porque recordemos que somos una sola mente, no estamos separados, aquello que no quiero asumir en mi, lo voy a ver en el otro, toda la vida hasta que no lo acepte, cuando amo al que tengo al frente me estoy amando a mi, así que decidimos mirarnos como esa primera vez y asumir que íbamos a estar en un viaje tremendo de amor. 

Hoy amanecí con ganas de dar gracias a este viaje hermoso de amor, por la oportunidad de habernos encontrado, de decidir cambiarnos el mundo todos los días, porque esto en una lotería, hay montón de personas afuera que pueden ser mejor que yo, pero no soy yo e indudablemente ninguna eres tú, por eso gracias por enseñarme que se puede bailar y llorar con la misma persona y que se puede mirar a los ojos siempre. 

Gracias Mimi, aunque lo odies. 




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